Tiempo de vacaciones

Vany Rosales Hinojosa, psicopedagoga.

La maratón diaria de levantarse temprano, cumplir fielmente con las tareas, persistir en la preparación para los exámenes y mantener la predisposición incansable de vencer los desafíos del día a día, ha llegado a su primera parada.

Es necesario tomar un respiro para descansar, recuperarse y recargar energías para afrontar con buena actitud el segundo trayecto que se vislumbra aún más exigente y con retos que sin duda surgirán a cada paso de la pista, retos que detrás de situaciones tensas, esconden herramientas académicas y humanas que ayudarán a enfrentar la vida con éxito.

¡Es tiempo de vacaciones! y estas se convierten en oportunidades propicias para compartir tiempo en familia, tiempo de vivir experiencias imborrables para nuestros niños y adolescentes, tiempo de aprovechar cada situación y transformarla en experiencia de Aprendizaje Para la Vida.

Desde mi experiencia, les comparto algunas pequeñas acciones que les pueden ayudar a aprovechar aún más estas dos semanas de vacaciones con quienes llenan de luz el hogar. Son sencillas tareas que coadyuvan al fortalecimiento de los lazos familiares, al entrenamiento de las funciones cognitivas, aprendiendo día a día, sin dejar de lado la diversión para pasarla genial.  

Una de ellas es almorzar con nuestros hijos, compartiendo cada día el platillo favorito de cada miembro de la familia.

Por las noches llegar más temprano a casa, buscar actividades entretenidas para hacer juntos, tales como leer en familia y en voz alta para luego hablar sobre los libros leídos puede marcar una diferencia favorable e importante en el lazo padre-hijo, sin dejar de lado que existe una alta probabilidad de que se establezca una rutina de lectura en el niño.

Las historias familiares son una parte importante de la herencia que les podemos dejar a nuestros hijos, por ello, contarles historias de nuestra niñez, anécdotas y situaciones que resolvimos con destreza o aquellas que nos dejaron enseñanzas positivas es altamente fortalecedor para que los pequeños cuenten con suficientes elementos para consolidar su identidad.   

Escuchar historias de nuestros parientes y amigos también se constituyen en acciones que ayudan a los niños y adolescentes a reforzar la creatividad, entrenar la memoria, practicar la escucha activa, fortalecer la atención, aumentar el vocabulario, añadido a que los induce a desarrollar habilidades y talentos que  refuerzan las relaciones intrafamiliares.

Para muchos, las vacaciones son sinónimo de descontrol: Dormir hasta tarde, acostarse tarde, comer a deshora. Como padres debemos preocuparnos que los horarios de sueño se respeten, sobre todo en los más pequeños.

Si bien es necesario dejar a nuestros hijos descansar, también es necesario equilibrar estos tiempos con algunas obligaciones en la casa, porque más allá de fortalecer el valor de la responsabilidad, fomentamos la autonomía en ellos, para que en el fondo sepan valerse por sí mismos en cualquier contexto.

Otra de las actividades que les encanta a los niños y adolescentes y dicho sea de paso nos ayuda a conocer mejor al entorno de nuestros hijos es invitar a sus amigos preferidos a la casa destinándoles un lugar donde puedan jugar tranquilamente, e incluso incorporarlos a algunas tareas hogareñas que estén dentro de sus posibilidades o estar vigilantes frente a las actividades que realicen al aire libre.

Es importante que el niño mantenga sus hábitos diarios (dentro de lo posible) y que éstos no se pierdan para que después, la vuelta al colegio no sea tan brusca.

Finalmente, ayudarlos con el regreso a clases, poco antes de que terminen las vacaciones. Se debe preparar a los niños para la vuelta a la rutina escolar, conversando de los proyectos a los que se enfrentará cuando retorne al colegio, elaborando juntos una lista de alimentos que llevará de merienda, verificando juntos que todo su material esté completo y en buenas condiciones, haciendo una recopilación de todo lo vivido en las vacaciones, etc.

Pasar unas buenas vacaciones no significa invertir más de lo que tenemos o comprar desmesuradamente, sino es hacer, crear y que las cosas sucedan dejando un recuerdo imborrable en el alma y en la mente de nuestros hijos. Esas cosas que no se compran ni son tangentes o materiales esas son las más importantes, las que perduran en la memoria y en el corazón.